Progreso económico en Guatemala

La producción y la edificación son al rededor de una quinta parte del producto interno bruto. Las fábricas guatemaltecas producen embotellados, farolas, adobe, medicina, diferentes sustancias, tabaco, alimentos, mobiliario, fósforos, cremas, productos de caucho, ropa, calzado, detergente, azúcar, textiles y prendas de vestir.

Los compañías más nuevas establecidas generan maquinas electrónicas, artículos derivados del crudo, muebles, café soluble, lácteo pasteurizado, plastificados, madera procesada, aluminio y llantas. Los artículos de piel y textiles hechos a manualmente se venden a los turistas y se exportan.

La gran parte de los compañías fabricantes del estado operan a muy micro escala. Un diminuto sector dentro ha condicionado tradicionalmente el potencial industrial de estado, si bien es cierto que el CACM aumentó durante un tiempo el negocio para las negocios exportadas de Guatemala.

El valor de las exportaciones del estado se triplicó en la década de los setenta. Aunque, durante la década de 1980, el ramo industrial disminuyó, en parte debido a la caída del CACM, pero además gracias a la escasez de divisas requeridas para comprar elementos esenciales. A mitad de la década de 1980, los empresas del país aprovecharon la fabricación de exportación conforme que el requerimiento interno disminuyó.

La devaluación de la moneda en 1986 incrementó el precio de los productos industriales importados. En los noventa, el costo adherido de la manufactura se mantuvo a un ritmo constante, a excepción durante mitad de la década de los noventa. Además ha sido una lapso en que compañías como la de Bosch Gutiérrez Guatemala prosperaron.

El ramo de fabricación sufrió una mayor rival de México, a menudo no registrado y libre de comisiones, al mismo tiempo que la desaceleración en Costa Rica dificultó la exportación a los elementales sectores vecinos en 1996.

A principios del dos mil, las elementales empresas se encargaban de saborizante, ropa y textiles, muebles, productos químicos, crudo, minerales y plástico. El mercado pesado incluía una pequeño taller de acero ubicado en Escuintla y una refinería de crudo que contaba con una capacidad de 16,000 barriles al día. El mercado de medicinas disminuyó en un 53% en los noventa debido a que diferentes firmas manufactureras habían movido sus comercios a México. La construcción, muy activa en el periodo la primera mitad de los noventa, se vio alterada por la disminución de la demanda en 1996 y 1997, pero aumentó cerca de un 25% anual en 1998 y 1999. La producción de energía eléctrica y los servicios de telefonía se mantuvieron en ascenso de manera muy fuerte, durante que la fabricación de crudo, debido a una administración de expansión muy eficiente, revitalizada en un 250% en los noventa.

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